martes, 16 de septiembre de 2008

El aprendizaje y el desarrollo de las competencias

Martínez De la Trinidad José Guadalupe
16 de septiembre de 2008
Reflexiones.

El eje principal de la educación por competencias es el desempeño entendido como "la expresión concreta de los recursos que pone en juego el individuo cuando lleva a cabo una actividad, y que pone el énfasis en el uso o manejo que el sujeto debe hacer de lo que sabe, no del conocimiento aislado, en condiciones en las que el desempeño sea relevante". Desde tal perspectiva, lo determinante no es la posesión de ciertos conocimientos, sino el empleo que se haga de ellos. Este criterio obliga a las instituciones educativas a replantear lo que comúnmente han considerado como formación. Bajo esta óptica, para determinar si un individuo es competente o no lo es, deben tomarse en cuenta las condiciones reales en las que el desempeño tiene sentido, en lugar del cumplimiento formal de una serie de objetivos de aprendizaje que en ocasiones no tienen relación con el contexto y sus demandas concretas. Las competencias aparecen primariamente relacionadas con los procesos productivos en las empresas, particularmente en el campo tecnológico.
Finalmente se ha desarrollado, más recientemente, un enfoque de mayor abarque, denominado de competencia de naturaleza holística y compleja. En consonancia con el mismo, se toman en consideración los elementos relativos a la tarea, a la excelencia profesional, pero además se considera un entorno más complejo y global en el marco del cual se despliega la actividad profesional y un conjunto de atributos personales imprescindibles para el ser y hacer competente.
Incluso nos atreveríamos a decir que hoy por hoy las competencias, tal y como son comúnmente concebidas, rebasan el marco del quehacer profesional y se extienden a todo el quehacer humano, a la convivencia social y en tal sentido se constituyen en herramientas para el ser y el convivir exitosos, para estudiar y aprender, desempeñarse laboral y profesionalmente con excelencia, entre otros beneficios. Las competencias deben preparar al hombre para la vida y hacerlo apto para su afrontamiento, no simplemente servir para dar respuesta a las demandas puntuales de un puesto de trabajo.
Suponen un conjunto de saberes (contenidos declarativos), habilidades (saber hacer, contenidos procedimentales) y actitudes (saber ser, contenidos actitudinales/valórales), integrados armónicamente entre sí.
De forma general se aprecia, en las definiciones anteriores, -a pesar de que existe reticencia por los autores a modificar los rótulos de capacidad o habilidad al referirse a un constructo cualitativamente diferente, como es el de competencia-, que esta constituye una combinación integrada de conocimientos, habilidades y actitudes conducentes a un desempeño adecuado y oportuno en diversos contextos. La flexibilidad y capacidad de adaptación resultan claves para el nuevo tipo de logro que se promueve, para el sujeto competente.
Componentes estructurales y funcionales de la competencia




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