Lo que compartimos
Como yo veo ahora la clave está en mantener una actitud reflexiva compartida. Por una parte la reflexión sistemática y continuada nos permite ser más conscientes de aquello que estamos haciendo -en la docencia y en cualquier otro ámbito. Además, cuando compartimos nuestras reflexiones también abrimos las puertas a las percepciones y opiniones que otros puedan tener sobre nuestras prácticas (por ejemplo, coevaluando nuestras clases con nuestros alumnos). Con esta mirada compartida -propia y ajena- podemos encontrar una más completa descripción de lo que estamos haciendo; ganamos en perspectiva.
Reflexionando sobre nuestra práctica docente y compartiéndola con colegas y estudiantes correremos menor riesgo de ser ese profesor tan malo que se va a casa pensando que es el jefe; igualmente, de esta manera evitaremos volver a nuestras casas lamentando haber dado una clase tan mala cuando, en realidad, hayamos hecho un gran trabajo y así lo hayan percibido nuestros estudiantes. Y es que hay gente que no sabe lo que hace (ni lo bueno, ni lo malo) porque no se lo pregunta ni a sí misma, ni a los demás; también hay gente que no sabe lo que hace porque sólo se lo pregunta a sí misma.
Precisamente por eso, porque quiero saber qué es lo que estoy haciendo y cómo lo perciben los demás es que estoy decidido a llevar a cabo una reflexión sistemática, continuada y compartida, en esta espcializacion y reforma educativa.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario